Educar en la Responsabilidad

       Hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre este tema sobre todo tras la lectura de varios artículos de educación que tratan de la responsabilidad.

        Cuando se va acumulando experiencia y voy analizando qué es lo que funciona y lo que no en mi práctica educativa y por qué, encuentro en mis alumnos excusas que son reiteradas, y que al igual que yo, deben escucharlas todos mis compañeros de profesión a diario, traduciéndose no pocas veces en cierta frustración del profesorado que son conscientes del peligro que correrán vuestros hijos porque no son capaces de asumir sus responsabilidades, derivándolas sobre algo o alguien que nada tiene que ver con su problema.

       Todas estas excusas que nos manifiestan parten de confundir el problema con su solución y de no saber diferenciar entre excusa y responsabilidad.


        ¿Quieres saber cuáles son las excusas más reiteradas y cómo las atajo? Sólo tienes que acompañarme en tu lectura.

       A diario escucho de boca de mis alumnos ciertas argumentaciones que se centran en el problema y no en la solución. Yo debo saber responderlas adecuadamente, aunque os aseguro que no siempre es fácil. Por ejemplo: "he llegado tarde porque no me ha sonado el despertador y mi madre no me ha llamado" o "no he traído la tarea porque ayer fui al médico/viaje ", o una muy frustante: "no he hecho la tarea porque no me entero bien". Son ejemplos de tres comentarios tóxicos, porque con ellos se intenta derivar su falta de responsabilidad sobre el depertador, la madre, el médico, el viaje o el profesor.

       Si como educador dejo pasar esto por alto, no estaría educando en su responsabilidad, uno de los valores más importantes de garantías de éxitos personales.

       Soy consciente de que educar en la responsabilidad implica que yo también sea ejemplo de lo que quiero enseñar. Si en un examen de Matemáticas, por ejemplo, viera que la media de la clase es muy baja, podría excusar el resultado diciendo "es que estas nuevas generaciones no están acostumbradas a esforzarse. Todo se les tiene que dar hecho y ellos deciden si les apetece o no". Sin embargo esta excusa no va a mejorar el resultado de la próxima prueba si no soy capaz de analizar correctamente con ellos de dónde ha surgido el problema y qué podemos poner de nuestra parte, tanto mis alumnos como yo, para mejorar los resultados de la próxima prueba. La manera de identificar fácilmente una excusa es por cómo empieza: "es que..."
       
      Llegado a este punto, ¿por qué no cambiamos un "es que", por un "reconozco que"? Cuando un alumno es capaz de reconocer un error, va a poder identificar exactamente la solución que yo le propongo como profesor.
     Por ejemplo: "Reconozco que ya soy suficientemente mayor para despertarme solo" o "reconozco que cuando falto a clase mi obligación es preguntar a mis compañeros las tareas de Matemáticas" o "reconozco que no he puesto interés ni atención en clase y por eso no sé realizar la tarea"

       Este momento, el de reconocimiento del problema, es el instante en el que yo les felicito porque podemos trabajar  juntos sobre ese problema concreto. Si no hay reconocimiento no puede haber solución.

       Aquí he seleccionado una serie de excusas que a diario me puedo encontrar con alguna identificación estándar del problema:
  • Es que no lo dijiste - Reconozco que no lo apunté en la agenda
  • Es que me dijeron que... - Reconozco que utilizo a mis compañeros como excusa
  • Es que todos ...  Reconozco que utilizo al grupo para no asumir mis obligaciones
  • Es que es mucha tarea ... Reconozco que no estoy bien organizado en mi tiempo de estudio
  • Es que no vine ... Reconozco que no me he preocupado de ponerme al día
  • Es que no funcionó el wifi de casa ... Reconozco que no busqué otras opciones
  • Es que se me olvidó el libro ... Reconozco que no he hecho nada por conseguir el libro
  • Es que me pongo nervioso/a en los exámenes ... Reconozco que lo he dejado todo para el final
  • Es que se me ha olvidado ... Reconozco que no lo apunté en mi agenda
  • Es que mi madre no me despertó ... Reconozco que soy mayor para despertarme solo
  • Es que tengo mucho sueño ... Reconozco que me acuesto muy tarde
  • Es que no me sale el problema ... Reconozco que no lo he intentado
       Evidentemente, no todos los alumnos tienen la madurez suficiente para querer identificar el problema. En este caso, cuando no quieren dejarse ayudar, las estrategias asertivas que empleo son diversas y personalizadas con el objetivo de conseguir un pequeño vínculo emocional que les facilite reconocer conmigo el problema para abordarlo juntos. El caso más grave, y es común, ocurre cuando ellos mismos reconocen: "es que soy muy vago, profesor", haciendo de su condición de vago algo que debo respetar. Es el momento de decirle "no hay que sentirse orgulloso por ello"

       Es muy fácil excusarse con que "he estudiado mucho pero me quedo en blanco en los exámenes", "he hecho los ejercicios pero los tengo en sucio y en casa, o no lo encuentro ahora", "he estudiado mucho pero no soy capaz de hacerlo", "en casa me salen pero aquí no", "y esto, ¿para qué me sirve?", "no entiendo el vocabulario ni los enunciados","he estudiado mucho para la nota que he sacado" y resulta para algunos muy difícil reconocer que: "en casa no soy constante y organizado en el estudio", "no cumplo mi horario de estudio o cuando lo hago me distraigo constantemente", "no sólo debo memorizar cuando estudio sino estudiar comprendiendo y relacionando", "no estoy leyendo ningún libro en casa", o simplemente "el problema no está en mi falta de saber hacer, sino de querer hacer", excusas que algunas veces manifiestan abiertamente en clase delante de sus compañeros con la única pretensión de emponzoñar el ambiente y derivar su responsabilidad, normalmente hacia mí. Me imagino que en otras situaciones también lo intentarán: en otras clases,  en vuestra familia, con sus compañeros, con sus amigos...

       Resulta especialmente desagradable encontrarse con aseveraciones como: "la causa del suspenso es la falta de motivación", porque la responsabilidad vuelve a recaer en el profesor y en su condición de buen profesional, o más generalmente en el colegio. ¿Y esto realmente sirve de ayuda al alumno?, ¿se centra en la solución del problema?

       Educar en la responsabilidad no consiste en dar a mis alumnos un pescado bien cocinado para que ellos decidan con  múltiples excusas personales si se lo comen o no. Es proporcionarles una caña para que ellos tengan la habilidad de pescar y de cocinar.


 Fuentes:

 http://justificaturespuesta.com/responder-alumno-impresora-no-funciona/
 http://justificaturespuesta.com/10-excusas-que-como-docente-has-oido-alguna-vez-de-sus-alumnos/

Nota: Aunque debo decir que la lectura más sabia que he leído sobre la derivación de responsabilidades la encontraréis en: https://www.bible.com/es/bible/146/GEN.3.rvc. (En ella, Adán deriva su responsabilidad hacia Eva, que a su vez lo hace en la serpiente. Las consecuencias son claras)

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1 comentarios:

alfonso jesus diaz duran dijo...

Muy acertado, primer paso educar en la verdad y la responsabilidad los padres en casa

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